CUANDO LA ELECTROESTIMULACIÓN SALVA VIDAS

Por Carlota Díez Rico. Educadora Física. Colegiada 52.838.

Electroestimulación para disfagia

Desde hace un tiempo conozco un método de terapia, en el que se usa la electroestimulación, para tratar la disfagia. Esta es una de las cosas que más me han sorprendido de la electroestimulación muscular, porque se puede decir que marca algo más que la diferencia, porque la diferencia se encuentra en la supervivencia de una persona con una patología.

No os estoy hablando de electroestimulación integral, de un chaleco, sino que en esta ocasión se trata de un método analítico para algo muy concreto. Además, no se trata de entrenamiento, de ejercicio físico, sino de terapia.

Un compañero con muchísima experiencia en electroestimulación me habló de un aparato, llamado VitalStim, preparado para tratar pacientes con problemas al tragar. Esta tecnología en su esencia no difiere del resto de electroestimuladores, solo que los electrodos y los programas están preparados para la zona, no superando frecuencias medias.

No es algo nuevo, ya que en 2007 (Carnaby-Mann y Crary) ya existía un meta-análisis que analizaba las pocas evidencias existentes en ese momento, y sus conclusiones no eran demasiado reveladoras ya que las investigaciones que se habían realizado al respecto eran de baja calidad, y aunque los resultados parecían ser positivos, entonces debían medir sus palabras, ya que estamos hablando de una tecnología que produce un impulso eléctrico en el cuello.

Ocho años después podemos decir que la calidad y el número de estudios ha aumentado y, por tanto, tenemos otro meta-análisis que nos revela los verdaderos beneficios de la electroestimulación para la disfagia tras un accidente cerebrovascular (Scutt et al., 2015). Y esto es realmente interesante, ya que tras un accidente cerebrovascular (ACV), hasta un 50% de los pacientes sufren disfagia orofaríngea y, aunque a menudo se resuelve tras unas semanas, el 40% de estos pacientes puede permanecer disfágico hasta un año después del ACV. Tenemos que tener en cuenta que el ACV es la principal causa de discapacidad en adultos y la tercera causa más común de muerte en Europa.

La disfagia tras un ACV comúnmente se produce por un fallo en la corteza cerebral en el área encargada de la deglución. Imagínate por un momento que no pudieras ser capaz de tragar. Algo que te sale de forma natural se convierte en un acto imposible de realizar.

Pero no solo el ACV es causante de la disfagia, ya que otras patologías pueden llevar a ello. Por eso es importante conocer qué es: “La disfagia se define como la dificultad para deglutir los alimentos o bebidas y puede tener origen orgánico, cuando se relaciona con aspectos estructurales de causa congénita o tumores, o funcional cuando altera la sinergia del proceso de deglución. La forma más común de disfagia es la orofaríngea provocada por alteraciones neuromusculares causantes de debilidad o incoordinación, siendo su presencia habitual en determinadas enfermedades del sistema nervioso central” (Lendínez-Mesa et al., 2014).

De hecho, es muy frecuente en enfermedades neurológicas, siendo un síntoma grave, con complicaciones nutricionales y respiratorias que pueden causar la muerte del paciente. Se calcula que un tercio de los pacientes que solicitan asistencia por un problema agudo al médico tienen alguna variedad de disfagia y ésta se produce en dos tercios de los pacientes que se encuentran institucionalizados.

Los pacientes con disfagia crónica requieren nutrición enteral por sonda nasogástrica u otros métodos, ya que tienen grandes dificultades para tragar. Aunque este problema puede ser tratado, no hay intervenciones que lo solucionen de forma definitiva. Por tanto, la única opción por el momento es el empleo de métodos que mejoren la calidad de vida de estas personas y que aumenten la supervivencia, disminuyendo el grado de discapacidad.

Blumenfeld et al. (2006) revisaron las historias clínicas de 40 sujetos consecutivos sometidos a tratamiento con estimulación eléctrica transcutánea y 40 personas sometidos a terapia tradicional, todos ellos con disfagia. Los resultados de este estudio de cohorte sugirieron que la terapia de la disfagia con estimulación eléctrica transcutáneafue superior a la terapia tradicional a largo plazo en individuos en un centro de atención aguda.

La electroestimulación neuromuscular se está extendiendo en el ámbito sanitario como tratamiento para la disfagia, ya que se abre una ventana de luz para poder evitar complicaciones. De algo con un nexo común con la EMS Integral Activa, la cantidad de propósitos que puede llegar a tener… Hablamos de salud, hablamos de ayudar.

 

Referencias:

  • Blumenfeld L, Hahn Y, Lepage A, Leonard R, and Belafsky PC Transcutaneouselectricalstimulation versus traditionaldysphagiatherapy: nonconcurrentcohortstudy. Otolaryngol Head Neck Surg 135: 754-757, 2006.
  • Carnaby-Mann y Crary. Examining the evidence on neuromuscular electrical stimulation for swallowing: a meta-analysis. ArchOtolaryngol Head NeckSurg 133: 564-571, 2007.
  • Lendínez-Mesa et al. Disfagia orofaríngea: prevalencia en las unidades de rehabilitación neurológica. 2014:39(01).
  • Scuttet al. Pharyngeal Electrical Stimulation for Treatment of Poststroke Dysphagia: Individual Patient Data Meta-Analysis of Randomised Controlled Trials. Stroke Res Treat. 2015;2015:429053.

 

 

 

 

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