Ejercicio Físico, una solución para la hipertensión

La hipertensión arterial es uno de los mayores problemas de salud pública a nivel mundial. Para este tipo de patología el tratamiento farmacológico por sí solo no es suficiente y el ejercicio se convierte en un tipo de tratamiento imprescindible para mejorarla.

La tensión arterial es la presión o fuerza que lleva la sangre a todas las partes del cuerpo. Concretamente, la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos.

Algunas de las causas por las que se puede generar hipertensión son:

  • Cantidad de agua y de sal que tenemos en el cuerpo.
  • El estado de los riñones, sistema nervioso o los vasos sanguíneos.
  • Los niveles hormonales (Niveles altos de renina y angiotensina II, norepinefrina)
  • La edad (La edad aumenta la rigidez de los vasos)

Estas son las algunas de los factores que pueden incrementar los valores de tensión arterial y llevar a generar algunos problemas asociados como enfermedades cardiovasculares, en especial coronaria y cerebro vascular. Además, todas las causas de mortalidad aumentan de forma progresiva a medida que aumentan los niveles de tensión arterial.

El ejercicio físico nos ayuda a evitar y mejorar los problemas asociados por esta patología.

Algunos de los beneficios que nos aporta son:

  • El entrenamiento de duración superior a 10 semanas mejora la función diastólica del ventrículo y por lo tanto la fusión del corazón.
  • El ejercicio libera óxido nítrico lo que genera una vasodilatación y vasorelajación sobre todo post-ejercicio disminuyendo la tensión arterial.
  • El entrenamiento disminuye de manera crónica una media de 7mmHg la tensión arterial basal.

Estos son algunos de los beneficios que nos aporta la práctica de actividad física pero tenemos que tener claro algunos de los aspectos para realizarlo de forma segura y obtener el mayor beneficio.

Algunas de las cosas más importante, es que la persona encargada de prescribir ejercicio sea una persona cualificada (licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte) y que hayamos realizado una valoración física para determinar nuestro estado de salud y descartar cualquier tipo problema que contraindique la realización de ejercicio.

Los entrenamientos deberán ser completamente personalizados y con una carga progresiva que nos asegure que el deportista asimila correctamente las sesiones de entrenamiento.

Algunos de los aspectos a tener presentes en las sesiones serán la intensidad, duración, frecuencia y tipo de ejercicios más recomendables.

  • Intensidad: Deberá mantenerse entre el 55 y 79% de FCM (frecuencia cardiaca máxima).
  • Duración: Las sesiones deberán tener una duración mínima de 30’-45’.
  • Frecuencia: La frecuencia mínima será de 3 sesiones a la semana.
  • Tipo de ejercicio:
  • Aeróbico: Actividades como correr, caminar, bici o nadar son algunas de las más recomendadas.
  • Fuerza: Se evitara movilizar cargas muy pesadas y los ejercicios isométricos (aumento de la tensión arterial) priorizando ejercicios globales sobre ejercicios analíticos.

 

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