ESCLEROSIS MÚLTIPLE, EJERCICIO Y ELECTROESTIMULACIÓN

Por Carlota Díez Rico. Educadora Física. Colegiada 52.838.

Muchos han oído hablar de la esclerosis múltiple (EM), pero quizás pocos sepan lo que supone esta enfermedad. Se trata de una enfermedad crónica del Sistema Nervioso Central que se puede presentar en varios tipos: remitente-recurrente, progresiva secundaria, progresiva primaria y progresiva recidivante.

Lo que sucede en la EM es que la mielina desaparece de algunas áreas del cerebro. La mielina es una sustancia que envuelve los axones de algunas células nerviosas y contribuye a la velocidad de la transmisión del impulso. Por tanto, esta función se encuentra deficitaria cuando se produce EM, ya que la desmielinización de algunas zonas provoca “cicatrices” que impiden la habilidad de transmisión del impulso nervioso.

Aproximadamente 47.000 personas en España conviven con esta enfermedad, y sus síntomas pueden ser diversos: fatiga, trastornos visuales, problemas de equilibrio y coordinación, espasticidad, alteraciones de la sensibilidad, trastornos del habla, problemas de la vejiga e intestinales, problemas de sexualidad e intimidad, trastornos cognitivos y emocionales.

Durante décadas se recomendó a las personas con EM no realizar ejercicio físico, por miedo de empeorar el diagnóstico y aumentar la fatiga y otros síntomas. Sin embargo, las últimas investigaciones indican que el ejercicio físico debe incluirse en el tratamiento de EM, ya que es útil para manejar los síntomas, prevenir las complicaciones y comorbilidades, e incluso se baraja la posibilidad de tener capacidades neuroprotectoras.

De hecho es probable que la inactividad física contribuya a que se fomenten las comorbilidades como la obesidad, el síndrome metabólico o la osteoporosis. Por ejemplo, la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de EM en adolescentes. O también se indica que las personas con EM que además tienen hipertensión o diabetes tienen peor pronóstico.

Desafortunadamente, las personas con EM parece que son menos activas físicamente, ya que la fatiga, el deterioro y la falta de tiempo son las principales barreras para empezar un programa de ejercicio.

Las evidencias científicas sugieren que tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza pueden beneficiar a las personas con EM. Uno de los protocolos empleados por Dalgas et al. (2008) empleaba una intervención de 2 sesiones semanales, una de fuerza resistencia y otra aeróbica, con una duración desde 10 a 40 minutos, y con una intensidad de la frecuencia cardiaca de 60-80%.

Curiosamente, la electroestimulación también ha sido empleada para mejorar algunos de los síntomas de la EM. A continuación te traemos las últimas evidencias que demuestran sus bondades.

ESTUDIO 1

Se seleccionaron 20 personas con EM y pie caído o pendular, con una media de edad de unos 50 años. Se les dividió entre aquellos que caminaban a más o menos de 8 metros por segundo. Todos caminaron con o sin electroestimulación durante 5 minutos. Aquellos que caminaban más lentos obtuvieron mejoras significativas con electroestimulación. Es decir, el empleo de la electroestimulación mientras caminaban pareció ser más efectivo que la caminata sin ello (Miller et al., 2015).

ESTUDIO 2

En otra investigación 153 personas con EM con pie pendular o caído terminaron una intervención en la que electroestimulaban el nervio peroneo. La intervención duraba 20 semanas. Esto hizo que aumentase de forma significativa la velocidad de la marcha (Street, Taylor y Swain, 2015).

ESTUDIO 3

Otra intervención concluía que la electroestimulación como parte de la rehabilitación ayuda a preservar o mejorar la función neurológica en los pacientes con EM. Esto es porque en los pacientes que incluyeron en su intervención electroestimulación no hubo progresión de la discapacidad, lo cual es todo un logro (Hammond et al., 2015).

ESTUDIO 4

Un estudio con una muestra más pequeña (siete hombres y una mujer) investigó los cambios en el consumo de oxígeno muscular tras cuatro semanas de entrenamiento con electroestimulación en personas con EM. Los participantes pedalearon 30 minutos por sesión, 3 días a la semana. Los electrodos se situaron en los cuádriceps, y las frecuencias variaron de 2 a 7 Hz. El consumo de oxígeno muscular aumentó un 47%. La mejora fue buena, por lo que este tipo de entrenamiento parece ser una alternativa para mejorar la salud muscular de personas con EM (Reynolds et al., 2015).

Es importante tener en cuenta que los estudios 1 a 3 sobre electroestimulación en personas con EM se refieren a rehabilitación, por lo que hemos de precisar lo siguiente: la terapia física (o ejercicio terapeútico), puede definirse como un conjunto estructurado de ejercicios y estrategias destinadas a superar un déficit específico; mientras que el ejercicio físico, al que se refiere el estudio 4, es la actividad física planificada, estructurada y repetitiva llevada a cabo durante un período prolongado para mantener o mejorar la aptitud física y la capacidad funcional.

Todavía queda mucho por conocer, pero a priori parece ser que la electroestimulación podrá ser una herramienta más a usar en el entrenamiento en personas con EM. Sería interesante que explorasen los efectos de la EMS Integral Activa en personas con esclerosis múltiple, pero hasta ese momento nos quedamos con las evidencias que indican, con prudencia, que la electroestimulación en sí puede ser una opción.

Referencias:

Dalgas, Ingemann-Hansen y Stenager. Multiple sclerosis and physical exercise: recommendations for the application of resistance, endurance and combined training. Mult Scler 2008; 14: 35–53.

 

Giesser. Exercise in the management of persons with multiple sclerosis. Ther Adv Neurol Disord. 2015 May;8(3):123-30.

 

Hammond et al. Functional electrical stimulation as a component of activity-based restorative therapy may preserve function in persons with multiple sclerosis. J Spinal Cord Med. 2015 Jan;38(1):68-75.

 

Miller et al. The impact of walking speed on the effects of functional electrical stimulation for foot drop in people with multiple sclerosis. Disabil Rehabil Assist Technol. 2015 Sep 25:1-6.

 

Reynolds et al. Pilot study: evaluation of the effect of functional electrical stimulation cycling on muscle metabolism in nonambulatory people with multiple sclerosis. Arch Phys Med Rehabil. 2015 Apr;96(4):627-32.

 

Street, Taylor y Swain. Effectiveness of functional electrical stimulation on walking speed, functional walking category, and clinically meaningful changes for people with multiple sclerosis. Arch Phys Med Rehabil. 2015 Apr;96(4):667-72.

 

 

 

 

 

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