GLÁNDULA TIROIDES Y LAS POSIBLES PATOLOGÍAS

Ya comentamos la semana pasada que era la glandula tiroides, hoy hablaremos de las diferentes patologías en relación a ella como el hipo e hipertiroidismo.

Se conoce como hipotiroidismo a la reducción de actividad de la glándula tiroides.

  • Hipotiroidismo sin bocio. Se debe a una pérdida del tejido tiroideo con síntesis inadecuada de hormona tiroidea a pesar de la estimulación máxima con TSH. La destrucción o pérdida de función del tiroides puede deberse a múltiples causas como una falta anatómica congénita de tejido tiroideo, por una tiroidectomía, un exceso de anticuerpos antitiroideos circulantes…

 

  • Hipotiroidismo transitorio: suele ser un hipotiroidismo tras una fase de hiperfunción.

 

  • Hipotiroidismo supratiroideo o hipofisiario: También se llama hipotiroidismo secundario. Supone menos del 5% de todos los hipotiroidismos. Se debe a un déficit de hormona TSH generalmente debida a un adenoma, más frecuentemente, o a un tumor hipofisario, lo cual puede confirmarse o descartarse, generalmente, mediante una simple radiografía de cráneo para visualizar la silla turca.

 

  • Hipotiroidismo hipotalámico: También se llama hipotiroidismo terciario. Es menos frecuente aún y se debe a un déficit o secreción inadecuada del factor hipotalámico liberador de tirotropina (TRH).

 

  • Hipotiroidismo periférico: También se llama hipotiroidismo cuaternario. Se debe a la resistencia periférica a las hormonas tiroideas, a anticuerpos circulantes contra hormonas tiroideas.

 

  • Hipotiroidismo subclínico: Se produce cuando los valores de hormona TSH se encuentra fuera de rango y la T4 libre y T3 libre se encuentran dentro del rango.

Síntomas del hipotiroidismo: 

Piel reseca, queratosis leve, psoriasis, canas prematuras, retención de líquidos, palmas de las manos y/o plantas de los pies amarillentas, cansancio, fatiga crónica, somnolencia, insomnio, depresión, dificultad para concentrarse, mala memoria, intolerancia al frío, temperatura basal baja, mala digestión, gases, síndrome del colon irritable, estreñimiento, calambres, dolores musculares y/o articulares, psoriasis artrítica, síndrome del túnel carpiano, dificultad para perder peso (el más común), aumento de talla en la cintura (por la resistencia a la insulina), infertilidad, disminución de libido, menstruaciones irregulares, ovarios poliquísticos, cólicos menstruales, varices, Tinitus (pitidos en los oídos), deterioro de visión, ceguera nocturna, dolores de cabeza, hipoglucemia reactiva, diabetes tipo 2, colesterol y triglicéridos altos, prolactina un poco elevada, baja presión arterial, bradicardia, pulso bajo, nódulos o quistes en tiroides, bocio, tiroides inflamada…
En el Hipotiroidismo Auto-inmune (Tiroiditis de Hashimoto) la tiroides funciona bastante bien, lo que ocurre es que los anticuerpos por motivos aún bastante desconocidos, atacan la tiroides ocasionando una destrucción progresiva de la glándula, y es entonces cuando comienzan a aparecer los síntomas del hipotiroidismo (parece ser que esto sucede en un período de tiempo superior a los 10 años).

En el hipotiroidismo auto-inmune, la tiroides se inflama cada vez que hay un ataque de los anticuerpos; y con el tiempo comienzan a notarse otros síntomas muy específicos de la tiroiditis, como son voz ronca, un poco de tos y ardor en la glándula tiroides.

El problema no es la tiroides realmente, sino que es un desorden autoinmune.  Por lo tanto si corregimos la causa principal y la tiroides no ha recibido mucho daño, entonces la Tiroiditis de Hashimoto se puede curar o corregir.  

La Tiroiditis de Hashimoto y el hipotiroidismo tienen distintos orígenes, y cada uno requiere un enfoque distinto para su tratamiento:

  • La Tiroiditis de Hashimoto es una condición autoinmune y el hipotiroidismo no lo es.
  • La Tiroiditis de Hashimoto tiene su origen en la inflamación de la glándula tiroides, mientras que el origen del hipotiroidismo es por deficiencias de nutrientes, primordialmente de yodo.
  • La Tiroiditis de Hashimoto es a menudo inestable y su tratamiento debe enfocarse en la reducción de anticuerpos, mientras que hipotiroidismo es estable y el foco es normalizar los niveles de hormonas tiroideas.
  • Con Tiroiditis de Hashimoto, aparte de una prescripción para la tiroides, el consejo médico es evitar el yodo.

Hay miles de personas que la padecen y ni siquiera saben que la tienen, ya que es uno de los problemas más difíciles de diagnosticar correctamente, y pocos médicos buscan si es autoinmune, puesto que el tratamiento en medicina convencional es el mismo para todos los casos de hipotiroidismo.

Centrándonos en el entrenamiento con electroestimuación, podemos decir que personas con cuadros de hipotiroidismo pueden realizar tanto entrenamientos de tonificación como cardiovasculares.

El hipertiroidismo por el contrario es una condición donde la glándula tiroides esta sobre-activa, produciendo exceso de hormonas tiroideas. 

Sus síntomas son:

Pulso acelerado, (más de 85 en reposo), palpitaciones, pérdida de peso (pero con aumento de apetito), sudoración, irritabilidad, temblor o debilidad muscular, ansiedad, insomnio, diarrea, energía seguida por fatiga, o cansancio, caída del cabello, sequedad en la boca, agrandamiento de la tiroides o bocio, ojos hinchados, molestias oculares y lagrimeo excesivo, etc.

El exceso de hormonas tiroideas se debe a una enfermedad primaria del tiroides, con lo que estas se elevan en sangre y suprimen la producción de TSH. Las enfermedades pueden ser:

  • Enfermedad de Graves-Basedow: se trata de una enfermedad de carácter autoinmune en la que se producen inmunoglobulinas contra el receptor de la TSH que estimula la producción de hormonas tiroideas y el crecimiento difuso del tiroides. Se desconoce qué desencadena la aparición de estos anticuerpos. Existe un marcado efecto hereditario, pero también intervienen factores como dosis repetidas de antibióticos, desordenes hormonales, respuestas a antígenos: (un virus, bacterias, parásitos o alergias a ciertos alimentos. Algunas infecciones virales pueden ocasionar un hipertiroidismo que se resuelve en varios meses por sí solo), deficiencias en nutrientes que necesita la tiroides para su buen funcionamiento. (Zinc, hierro, omega 3, cobre, yodo y selenio). Mediante una gammagrafía tiroidea podemos ver la existencia de un bocio con captación difusa.

 

  • Adenoma tiroideo tóxico: Es un tumor benigno del tiroides que se manifiesta como un nódulo único que produce hormona tiroidea en exceso. El resto de la tiroides se atrofia al suprimirse la producción de TSH. Mediante una gammagrafía tiroidea podemos observar la presencia de un nódulo que capta yodo mientras que el resto de la tiroides no capta yodo.

 

  • Bocio multinodular tóxico o enfermedad de Plummer: se debe a un crecimiento policlonal de células tiroideas que se manifiesta con múltiples nódulos de diferente tamaño, consistencia y actividad. Una gammagrafía tiroidea muestra numerosas áreas con captación variable de yodo.

 

  • Tirotoxicosis: se puede producir una tirotoxicosis por una brusca destrucción de la tiroides con la salida de las hormonas tiroideas almacenadas a la sangre, el tiroides inflamado no capta yodo o lo capta escasamente.

 

  • Hipertiroidismo inducido por yodo: enfermedad de Jod-Basedow. Aparece al administrar yodo a pacientes con bocio multinodular (cuya producción de hormonas tiroideas era baja precisamente por la falta de yodo).

En lo que respecta a entrenamiento con electro estimulación con hipertiroidismo, a pesar de que en determinados casos podríamos realizar un trabajo de tonificación analítico para intentar tener bajo control esas variables, hemos de tratarlo como una contraindicación absoluta y no entrenar a ninguna persona con esta afección hasta que no se establezcan unos protocolos 100% eficaces y seguros.

 

 

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