Variabilidad de la frecuencia cardiaca

Todos conocemos ya el funcionamiento de los pulsometros y cada vez más son las personas que utilizan esta herramienta para la realización y control de sus entrenamientos. Muchas de estas personas controlan y pueden ver en todo momento la frecuencia cardiaca que tienen en cada minuto del entrenamiento, pero si les preguntamos por las zonas de entrenamiento y su relación con la frecuencia cardiaca seguramente muchos de ellos no sepan de que se le está hablando. Pero esto es otro tema, y la semana que viene daremos una pequeña explicación de las zonas de entrenamiento, para que puedan sacar más partido a los entrenamientos mediante el control con pulsometro.

Hoy vamos a centrarnos en explicar algunos de los aspectos que pueden afectar a la frecuencia cardiaca durante el entrenamiento o la competición, y que tenemos que tener en cuenta para no cometer errores que nos puedan perjudicar.

En este post nos centraremos en saber, en qué tipo de entrenamientos nos va a ser útil el control mediante la frecuencia cardiaca y donde este tipo de herramienta no aportara una información para el entrenamiento. Por ejemplo, en entrenamientos de velocidad o de fuerza no es un método útil, ya que el tipo de esfuerzo es corto y por tanto estamos sufriendo constantemente una variabilidad muy alta. En el caso de los deportes de resistencia, donde tenemos periodos de esfuerzo prolongados o en intervalos que superen los 4 minutos aproximadamente (tiempo necesario para la estabilización de la frecuencia cardiaca) sí que nos puede resultar de gran uso.

En estos casos existen algunos aspectos como la deshidratación y la fatiga, que nos puede hacer cometer algún error si únicamente nos centramos en los datos que nos ofrece la frecuencia cardiaca.

Cuando nos deshidratamos parte del contenido de agua que tenemos en la sangre disminuye, dejándonos una sangre más densa, que genera mayor resistencia, lo que hace que nuestro corazón deba trabajar más. Por lo tanto, con una mala hidratación en el día a día o durante una prueba deportiva obtendremos unos datos de frecuencia cardiaca diferentes a los que obtendríamos en condiciones óptimas de hidratación, y seguramente tendremos que bajar nuestra intensidad para ceñirnos a los datos marcados. Esto es un problema en pruebas de larga duración donde la deshidratación se ve más afectada.

Cuando nos referimos a la fatiga, tenemos dos momentos muy claros donde la frecuencia cardiaca nos indica que tenemos que dar un descanso al cuerpo.

La primera es la frecuencia cardiaca que tenemos a la hora de levantarnos. Si la tenemos por encima de lo que es la media, nos está indicando que el esfuerzo que se ha realizado no se está asimilando correctamente, sobre todo cuando encadeno días de entrenamiento o esfuerzos continuados.

La segunda es cuando estamos entrenando, y las pulsaciones no están subiendo lo normal para la intensidad a la que estamos entrenando. Por ejemplo, cuando entrenamos series y tenemos que estar a 180 pulsaciones, pero somos incapaces de que pasen de 175 incluso aumentando un poco más la intensidad. En estos casos, mucha gente cree que tiene que ir más rápido porque tiene que entrenar a 180 pulsaciones, y lo único que están consiguiendo es fatigar más el cuerpo y seguramente no consiga terminar el entrenamiento.

En conclusión, guiarnos por la frecuencia cardiaca para controlar nuestros entrenamientos puede ser de gran ayuda, pero teniendo en cuenta los aspectos anteriormente mencionados.

 

Comparte esta noticia

Leave a comment

Your email address will not be published.